Cristian Venencia: “No importa tanto la nacionalidad, sino para qué se usa la tierra”

El investigador de la Universidad Nacional de Salta analiza las transformaciones territoriales del Chaco salteño a partir del estudio de grandes transacciones de tierras y advierte sobre sus efectos en comunidades indígenas, familias criollas y pequeños productores.

La discusión sobre la propiedad de la tierra suele centrarse en quiénes son sus propietarios. Sin embargo, para comprender las transformaciones territoriales que atraviesan Salta, y particularmente el Chaco salteño, también resulta necesario analizar qué uso se hace del suelo, cómo se modifica el territorio y cuáles son las consecuencias para las comunidades que lo habitan.

Desde esta perspectiva trabaja Cristian Venencia, doctor en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible, profesional adscripto de la cátedra de Sociología Ambiental de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) e integrante del Instituto de Investigaciones en Energía No Convencional (INENCO-UNSa).

El investigador forma parte, además, del Equipo Técnico Regional de Carga de Datos y Análisis de Land Matrix LAC, una iniciativa que registra y analiza grandes transacciones de tierras a nivel mundial. Los datos relevados permiten observar que el fenómeno de la concentración de tierras en Argentina no puede explicarse únicamente a partir de la participación de capitales extranjeros.

Según los registros analizados por Venencia, el 67% de los inversores en Argentina son nacionales, mientras que en el Chaco salteño la proporción alcanza el 64%. Estos datos permiten ampliar la mirada sobre la problemática y diferenciar la extranjerización de un proceso más amplio de acaparamiento de tierras.

Más allá de la nacionalidad de los propietarios

La Ley de Tierras Rurales, Ley 26.737, estableció límites a la titularidad de tierras rurales por parte de extranjeros, fijando un máximo del 15% a nivel nacional y provincial, además de contemplar restricciones relacionadas con zonas de frontera y determinados recursos naturales.

Sin embargo, para Venencia, conocer la nacionalidad de los propietarios constituye solo una parte del análisis. El destino de las tierras y las transformaciones que genera su utilización también son elementos centrales para comprender los procesos territoriales.

Las grandes transacciones relevadas por Land Matrix comprenden operaciones sobre superficies superiores a las 200 hectáreas, iniciadas desde el año 2000 y que presentan un potencial cambio de uso del suelo. En Argentina y América Latina, estos procesos se encuentran vinculados principalmente con actividades agropecuarias, entre ellas la producción de soja y la ganadería, aunque también pueden involucrar actividades mineras.

El concepto de acaparamiento de tierras permite incorporar, además, dimensiones como la concentración de grandes superficies, las desigualdades entre grandes y pequeños propietarios y los conflictos vinculados con el acceso y el uso del territorio.

En este sentido, el investigador plantea que el eje de la discusión debe ubicarse también en las consecuencias que determinadas formas de utilización del suelo generan sobre quienes habitan esos espacios.

General Pizarro, un caso para comprender las transformaciones territoriales

La situación de la Reserva de General Pizarro constituye uno de los casos que permiten observar estas dinámicas en la provincia de Salta.

Venencia recuerda que los lotes 32 y 33 eran tierras fiscales pertenecientes a la provincia que fueron desafectadas como reserva provincial y posteriormente destinadas a actividades agrícolas. El proceso incluyó una intervención del Estado Nacional, que adquirió cerca de 8.000 hectáreas que actualmente forman parte de la Reserva Nacional o Área Protegida Nacional General Pizarro, mientras que otras superficies quedaron destinadas a la producción agrícola.

Para el investigador, el caso permite observar cómo las decisiones relacionadas con la propiedad de la tierra están estrechamente vinculadas con las políticas de ordenamiento territorial y con el destino que se asigna a los recursos.

En este contexto, la generación de información se convierte en una herramienta fundamental. Desde la Universidad, Venencia participa del trabajo de Land Matrix, una base de datos de acceso público que reúne información proveniente de contratos de compra y venta, arrendamientos, concesiones, informes periodísticos, documentación empresarial y reportes de organizaciones, entre otras fuentes.

El objetivo es registrar grandes transacciones de tierras y aportar información que permita identificar procesos de transformación territorial que pueden no quedar reflejados de la misma manera en las estadísticas oficiales.

El impacto sobre las comunidades del Chaco salteño

Uno de los principales aspectos abordados por la investigación es la situación de las comunidades indígenas y las familias criollas del Chaco salteño.

Venencia señala que numerosos pequeños productores y comunidades indígenas habitan territorios sobre los cuales no cuentan con títulos de propiedad, una situación que puede incrementar su vulnerabilidad frente a procesos de desalojo y a la expansión de actividades productivas y extractivas.

La falta de seguridad en la tenencia de la tierra constituye, desde su perspectiva, uno de los principales factores que intervienen en los conflictos territoriales protagonizados por comunidades indígenas y pequeños productores.

De este modo, la problemática no se limita a la concentración de tierras. También involucra la posibilidad de que quienes históricamente habitan esos territorios puedan mantener sus formas de vida y continuar desarrollando sus actividades productivas.

El investigador vincula este escenario con la expansión de la agricultura y la ganadería en el Chaco salteño desde comienzos de la década del 2000, especialmente a partir de la incorporación de la soja transgénica. Según su análisis, durante ese período se consolidó una expectativa de desarrollo económico para la región cuyos resultados no se reflejarían de manera homogénea en las condiciones de vida de sus comunidades.

En este sentido, plantea que persisten situaciones de pobreza y vulnerabilidad en sectores de la población indígena, por lo que los beneficios asociados al crecimiento de determinadas actividades productivas no necesariamente se traducen en mejoras para todos los habitantes del territorio.

El aporte de la Universidad al debate territorial

El trabajo desarrollado desde la UNSa busca aportar información para comprender las transformaciones que atraviesan los territorios rurales de la provincia y ampliar una discusión que, con frecuencia, queda limitada a la cuestión de quién posee la tierra.

El análisis incorpora otras dimensiones: qué actividades se desarrollan, cómo se transforma el uso del suelo, qué actores intervienen y cuáles son los efectos sociales y ambientales de esos procesos.

Desde esta mirada, estudiar las grandes transacciones de tierras permite abordar una problemática que involucra tanto cuestiones económicas y productivas como sociales, ambientales y territoriales. La pregunta ya no se reduce solamente a quién tiene la tierra, sino también a qué se hace con ella, cómo se transforma el territorio y qué lugar ocupan las comunidades que históricamente lo habitan.

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